El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el socialista Francois Hollande son los favoritos a las elecciones presidenciales. La estrategia de Sarkozy es la polarización. Francisco Tudela analizó el panorama internacional.
Parte I
Parte II
2 Responses to “ “La campaña presidencial de Sarkozy”
Excelente análisis, felicitaciones!
Si lo importatne son los candidatos y los partidos no son tan necesarios y para hacer grandes reformas se necesita concentrar el poder,¿Es posible llegar a una moderna monarquia, el gobierno de una persona?
Muchas gracias.
Estamos en una etapa histórica en la cuál el verdadero poder no es el político, sino el económico y el mediático. En este contexto, sea república, aristocracia o monarquía, para utilizar las categorías aristotélicas, ninguna tendría un campo de maniobra libre. La mentalidad de nuestra época es el materialismo histórico despojado del determinismo histórico. El hombre se ve a sí mísmo a través de este reduccionismo económico. Marx triunfó de manera inopinada y empobrecedora.
Francisco Tudela van Breugel Douglas (Lima, 20 de julio de 1955) es un consultor experto en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales. Ha sido miembro del Congreso Constituyente Democrático de 1993, Ministro de Relaciones Exteriores ( 1995 -1997), Embajador del Perú ante la ONU ( 1999 - 2000), Vicepresidente del Perú y Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso del Perú ( 2000 - 2001).
Excelente análisis, felicitaciones!
Si lo importatne son los candidatos y los partidos no son tan necesarios y para hacer grandes reformas se necesita concentrar el poder,¿Es posible llegar a una moderna monarquia, el gobierno de una persona?
Muchas gracias.
Saludos.
Estamos en una etapa histórica en la cuál el verdadero poder no es el político, sino el económico y el mediático. En este contexto, sea república, aristocracia o monarquía, para utilizar las categorías aristotélicas, ninguna tendría un campo de maniobra libre. La mentalidad de nuestra época es el materialismo histórico despojado del determinismo histórico. El hombre se ve a sí mísmo a través de este reduccionismo económico. Marx triunfó de manera inopinada y empobrecedora.