En el ‘juicio popular’ tuve mucho miedo: fue aterrador

23 de Abril del 2017 – 10:59 » Textos: JANET LEIVA D.

 

Aunque a lo largo de la entrevista, el excanciller Francisco Tudela mantuvo su tono risueño. En algún momento se le apagó la voz al narrar los imborrables 126 días que estuvo cautivo en la residencia del embajador de Japón junto a 71 rehenes y a manos del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Aquí afirma que jamás olvidará que casi estuvo a punto de ser asesinado en un seudo “juicio popular”.

Doctor Tudela, ¿cree usted, como el almirante Luis Giampietri, que los rehenes debieron ser incorporados como héroes de la democracia? 

Yo no puedo opinar sobre una cosa así porque esas son cosas que otras personas dicen. Yo no puedo autocalificarme de héroe, que eso quede bien claro.

En todo caso, ¿qué le parece? 

No tengo parecer porque eso depende del Congreso, de otras personas. Es de mal gusto autocalificarse de héroe.

¿Llego a ver el video del Frente Amplio (FA)? 

Sí lo he visto. Es un video muy cínico, que me ha apenado mucho, como a todos los peruanos. Evidentemente, los que han hecho ese video en el FA comparten la filosofía de los terroristas. Ojo, no digo que sean terroristas, pero comparten la filosofía política que los terroristas llevaron al extremo. La gente del FA son marxistas que nunca se atrevieron a ir a la lucha armada, mientras que los terroristas son marxistas que aplicaron la teoría al pie de la letra, hasta el final, lo que los diferencia es el grado de compromiso. El FA representa al marxista burgués, que jamás iba a hacer la revolución, mientras que los terroristas eran marxistas de verdad, igual que los bolcheviques, que sí habían decidido matar gente.

¿Y qué opina de lo que dijo el congresista Justiniano Apaza de los comandos? 

Tengo la impresión de que el congresista Apaza tiene una gran confusión y que necesita una ayuda leve, tal vez un psicólogo o alguien que lo oriente a no ser contradictorio. Tal vez un sacerdote sea lo que le conviene.

¿Cree que el congresista mantiene esa ideología? 

Hay gente que cree en esta ideología. Quien cree, por ejemplo, es el líder de Corea del Norte. Es un faro de inspiración mundial para estudiantes de San Marcos que todavía creen en la lucha armada. Claro, son Estados parias. La prensa llama a Corea del Norte Estado ermitaño, Estado cangrejo, pero tenemos cangrejos acá en las universidades que están mezclados con la ideología de la lucha armada. Por eso es que cuando el señor Apaza plantea estas ambigüedades, está en la misma posición que toda esa gente; no ha tomado una decisión. Si está sentado en el Congreso, tiene que abrazar la democracia representativa, no puede abrazarla e insinuar que los que lucharon por Sendero Luminoso son héroes, no se puede hacer las dos cosas; allí una esquizofrenia. Tal vez su geriatra pueda ayudarlo.

¿Cómo afrontó su familia su situación de rehén? 

Fue terrible. Yo creo que para todos los rehenes la familia fue un gran punto psicológico de sostén durante los 126 días. La voluntad de regresar a la familia, a los hijos, a la mujer, era importantísimo para todos nosotros.

¿Sufrió algún daño? 

Sí, tengo debajo del brazo derecho 15 esquirlas de granada (de guerra), que no pudieron ser sacadas porque tenían que cortar ganglios y nervios. Los médicos del Hospital Militar optaron por dejarlas; entonces, a veces hay dolor. En la pierna izquierda tuve un balazo y 60 esquirlas, pero quedó muy bien.

¿Y el tratamiento para esa dolencia? 

No hay tratamiento. El cuerpo las encapsula y no pasa nada. Tengo tres esquirlas en la pierna izquierda y 15 bajo el brazo derecho; en total, 18 esquirlas. Cuando siento dolor, solo tomo analgésicos.

Usted estaba en la mira… 

(Néstor) Cerpa Cartolini, al principio, me dijo que tenía que matarme, que tenía que comprender que él tenía que hacerlo. Ahora, me lo dijo muy educadamente.

¿Y usted qué le respondió? 

Bueno, le dije “sí, comprendo”, no tenía que contestar; él tenía la ametralladora, yo no. O sea, había poco en lo que podía decir.

¿Sufrió violencia?

Hubo violencia. Hicieron dos ejecuciones ficticias, maltratos, me hacían bajar para increparme. Cuando se supo lo de los túneles, me empujaron al comedor y me tiraron al suelo. Me decían: “¡Escuche, escuche!”. Yo les dije que no escuchaba nada, entonces añadí: “Debe ser una rata”. Y “El Árabe” dijo: “Una rata muy grande”; y yo les dije: “Debe ser una muca”, y se rieron y eso bajó la tensión, pero había una amenaza y un maltrato continuo. Y luego me hicieron un “juicio popular” al final, que fue aterrador, de ocho de la mañana a una de la tarde. No hubo violencia ese día, pero yo sabía que si daba la respuesta equivocada, era hombre muerto.

¿Y eso por qué? 

Bueno, habían descubierto en una revista diplomática que daba vueltas en la embajada (de Japón) un artículo que informaba que yo había presidido la Cumbre de la OEA que había aprobado la Convención Interamericana contra el terrorismo, aquí en Lima, y dijeron que cómo yo había podido dirigir una cosa así.

¿Y qué les respondió? 

Les dije que era algo que ya estaba preprogramado por la OEA y que a quien le tocara tenía que presidirla. Siempre respuestas de ese tipo para que nunca tuvieran que llegar a un pretexto de matarme. Fue aterrador. Fue el momento en el cual realmente tuve mucho miedo; no tuve miedo al inicio y tampoco en el rescate, pero en ese momento sí lo tuve. El peor momento de toda mi experiencia en la embajada.

CIFRAS

17 de diciembre de 1996 fue el día de la toma de la residencia.

20 años cumplió el valeroso rescate de los comandos.

14 miembros de MRTA tomaron la residencia del embajador de Japón.

PERFIL

Francisco Tudela Van Breugel-douglas

Fue ministro de RR.EE. en 1995. Se graduó en Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fue director del Instituto de Estudios Internacionales de esa casa de estudios.

 

Entrevista Publicada en el Diario Correo de Lima, Perù

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